lunes, 21 de julio de 2014

El rumor del río

El año pasado os hablaba del rumor del río. Solo reconocible al comienzo y al final del día, cuando la casa vive en una paz que no es alivio sino tristeza porque la vida la ponen los gritos y los cantos de los niños.

Un rumor que genera la sensación de presencia, de algo que permanece, que solo es perceptible cuando se pone atención y cuando uno se aisla del ruido para acercarse al rio.

El rumor del río me genera consuelo. La sensación de que algo permanece, de que no estamos solos, de que alguien vela por nosotros, de Dios.

Y este año el rumor del río adquiere otras dimensiones. Entre el rumor de este verano y el pasado hemos vivido tanto...

Bautizos, las comuniones de los chicos del año pasado, la boda de varios de nuestros catequistas, la despedida de buenos amigos de nuestra comunidad...

Y el rumor del río, continúa. Lo hizo en los meses de éxito y en los de fracaso, en los de esperanza y angustia... a todas esas circunstancias el río ofreció su rumor inmutable. Lo escucharéis el día de las familias. Ojalá genere en vosotros esta misma sensación de que Dios preside la historia y que al final y al principio de cada uno de nuestros días, y en cada momento en que lo busquemos, podemos escucharlo.

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