El viernes, a hora temprana, los aguerridos expedicionarios, mochila en ristre, comenzaron a devorar kilómetros. Primera parada en las piscinas de Navaluenga. Segunda en Venero Claro. Y tras 17 kms, piscinón en el camping y noche de estrellas para compartir las legendarias narraciones de heroicidades y logros obtenidos.
Nos costó que el segundo día de marcha fuera el único nublado del mes de julio pero el encargo permitió hacerlo a paso rápido y llegar a Cebreros para la comida.
En la siesta, casos del virus incómodo mientras el resto disfrutaba del descanso, las cartas y la conversación.
Así las cosas la prudencia mostró como conveniente suspender la tercera etapa para no forzar maltrechos estómagos. Día en la acampada y reposo reconfortante.
Mañana Ávila. Nos esperan dos jornadas de voluntariado.
En el corazón los aprendizajes de la marcha: que no todo depende de nosotros; que en la vida las circunstancias se nos imponen en forma de sol, de virus o de problemas aún mayores y que felicidad es el arte de saber gestionarlas; que aprender a caminar con lo justo es preámbulo de la austeridad que fortalece los corazones; que los caminos, como la vida, están hechos para ser compartidos; y que buscar nuestros límites es cauce para reconocer el valor del otroy el de Dios. Ni el virus incómodo fue capaz de empañar el aprendizaje, claro está. Mañana Ávila y otros caminos a recorrer, los que llevan hacia los pobres.
Una nueva superproducción del equipo educativo de la Parroquia Santa María Madre de Dios. De la mano de Harry Potter visitaremos los lugares más significativos del nuevo testamento en busca de las pistas que nos lleven a vivir una gran aventura y profundizar en nuestra fe.
domingo, 20 de julio de 2014
Los aguerridos excursionistas
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