martes, 22 de julio de 2014

«Cómo se rodó el andén 9 y 3/4"»

Una ambientación de campamento es una tarea de amplio rango. En sus formas más primitivas y menos descomprometidas pasa por un título pomposo, dos carteles y una mano de estética. En las que están conducidas por el amor y expresadas en el ingenio y la creatividad, pueden dar lugar a cosas tan espectaculares como «All Flowers Station» de este año.
   Lograr algo requiere una millonaria inversión de esfuerzos y capacidades. El andén no lo fue menos. Dejaremos sus nombres en el voluntario anonimato de quienes hacen las cosas pensando en un reconocimiento que no procede solo de lo humano. Óscar Tusquets en «Dios lo ve» recoge una serie de ejemplos arquitectónicos y de ingeniería que llaman la atención porque fueron ejecutados desde la convicción de que su trabajo era contemplado por Dios y que a Él se debía. Esta certeza explica el esfuerzo y el detalle que a «ojos humanos» solo podría ser tildado de desproporcionado e injustificado. Óscar no conoció nuestro andén, pero no dudo de que lo incluiría en una futura reedición.
   El sueño se gestó en febrero. Fue constituyéndose en marzo y empezó a adquirir forma en mayo. En junio los primeros ensayos... No encontramos una puerta de la que fuera posible quitar un cristal para generar el efecto de transparencia, sin que acabáramos por colmar la santa paciencia de Luis Mari quien, por cierto, este verano tampoco marcha a Ibiza. La salida de las calderas requería utilizar la Iglesia y no teníamos muy claro que fuera especialmente educativo para nuestros chic@s y la opción de que el andén partiera del teatro facilitaba el asunto pero multiplicaba las tareas.
   El relog, la chimenea de los polvos flu, los sacos de arena y las sorpresas que aún restan, os aseguro que suman más de 200 horas de trabajo, que las he visto en directo.
   Y llegó el gran día. La puesta de largo tras los ensayos. El disfrute de una gran tarea... Pero los monitores estábamos en Navaluenga. Y no podíamos regresar todos para la marcha desde Tres Cantos... Y sin necesidad de reflexión alguna, las autoras del andén se ofrecieron para quedarse en la acampada y terminar allí los detalles de la acogida. Con esta decisión se incluían en el libro de Tusquets. Como los arquitectos que decidieron esculpir una bóveda por ambos lados en la Catedral de Burgos, aunque una de las caras nunca se viera a los ojos del público. Renunciaban a vuestras caras de admiración, a vuestras felicitaciones y aplausos, lo que es más importante, a la cara de sorpresa y ensoñación de los niñ@s...
   Pero con su renuncia indicaron cual era el listón de este campamento, el sentido que mueve todo este esfuerzo y señalaron hacia la capilla como el lugar donde cualquiera pudiera resolver las dudas en relación con el sentido de este proyecto.
   Estamos en uno de los índices de productividad más bajos de la zona euro. Quizá su propuesta sea revolucionaria. Trabajar para ser visto por Dios. Encontrar en Él la fuente de los esfuerzos y en su finalidad el sentido de los compromisos. Mostrar la sana autoexigencia como uno de los caminos que lleva a contemplar al Padre.
   Con esta revolución es posible que variaran, incluso, indicadores laborales y económicos que tanta falta nos hacen. Es posible que la magia de Harry Potter no sea solo un producto cinematográfico.
   No os damos las gracias, porque distorsionaríamos vuestra intención. Pero el silencio de la capilla y la alabanza a Dios por vuestro esfuerzo es posible que hagan justicia a lo que queríais transmitirnos.

 

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