Estamos todos muy bien.
Primeros días de un intenso trabajo. No hay monitor que supere las cinco horas de sueño de media.
Así son todos los comienzos de campamento. Aunque este, en particular, ha sido especialmente cruento.
Os prometí llamaros en caso de que fuéramos al médico y os llamo a todos porque nos hemos traído un virus gástrico de Tres Cantos.
Ese es el dictamen de los servicios de salud de la zona tras la pertinente advertencia y sus análisis de alimentos y aguas. "No os preocupéis. Remitirá en 24 horas".
Pues tenían razón. Ha remitido. Pero nos hemos preocupado. Ha afectado a la mitad del campamento y por momentos, el salón de materiales parecía un hospital de campaña.
Décimas, no fiebres. Bastantes vómitos. Apenas diarreas. Malestar de unas ocho horas y ya.
No tengo elocuencia para describir el trabajo y la actitud de los monitores. Por eso escribo en silencio. En la capilla que encontraréis el día de las familias. Frente al altar que expresa amor y sacrificio extremo. Y acción de gracias.
Solo un detalle. Ni uno, ni uno solo de los chic@s ha pronunciado la expresión "quiero volver a casa". Signo de que se sienten en ella. Cuidados y atendidos.
Desde aquí se escucha la música. Y el rumor de los chicos que hacen pulseras. Volvemos a la normalidad.
Nos queda recuperar el agotamiento de los monitores. Pero encontraremos el conjuro adecuado en la escuela de magia.
Buenas tardes.
ResponderEliminarMuchas gracias por las noticias y por vuestra labor. Esperamos que esteis todos recuperados. Aún os queda una semana para disfrutar todos juntos. Nos vemos el próximo domingo.